El 15 de octubre de 2025, el FMI publicó su Monitor Fiscal con una previsión que marca un punto de referencia histórico: la deuda pública mundial superará el 100% del PIB en 2029. Vitor Gaspar, director del Departamento de Asuntos Fiscales del FMI, lo resumió así en la presentación: en ese escenario, la deuda pública alcanzaría su nivel más alto desde 1948, es decir, desde el final de la Segunda Guerra Mundial.
El propio informe advierte de que el riesgo está sesgado al alza: con una probabilidad del 5%, la deuda podría llegar al 124% del PIB en 2029, muy por encima del escenario central.
El 20 de septiembre de 2026, casi un año después de aquel informe, la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, actualizó el mensaje durante el Foro Económico de Catar en Nueva York: la previsión de superar el 100% se ha adelantado dos años respecto a lo calculado anteriormente, y el motivo principal es el fuerte aumento de la deuda en Estados Unidos y China. Georgieva fue directa sobre la falta de acción: llevamos tiempo advirtiendo de que es imprescindible la consolidación fiscal, y observamos que existe una gran comprensión al respecto, pero no se están tomando medidas suficientes.
El propio Monitor Fiscal de octubre de 2025 señala un cambio de contexto que explica por qué esto importa más ahora que hace una década: entre la crisis financiera de 2008 y la pandemia, la deuda creciente convivió con tipos de interés a la baja, lo que mantenía estable el coste de los intereses en el presupuesto. Hoy la situación es radicalmente distinta, con tipos más altos que encarecen cada euro o dólar de deuda nueva.
El panorama, eso sí, no es uniforme. Según el propio informe, siete países del G20 (Canadá, China, Francia, Italia, Japón, el Reino Unido y Estados Unidos) tienen ya una deuda pública superior al 100% del PIB, o la tendrán pronto. El FMI matiza que estos países suelen contar con mercados de deuda soberana profundos y líquidos, lo que hace que su riesgo fiscal se considere moderado o bajo. La situación es distinta para 55 países que, según el mismo informe, atraviesan dificultades de deuda o están en alto riesgo de sufrirlas, a pesar de partir de niveles de endeudamiento a menudo inferiores al 60% del PIB: tienen mucho menos margen de maniobra y menos acceso a financiación.
Aquí hay una distinción que conviene no perder de vista: un ratio de deuda alto no equivale automáticamente a un riesgo alto, y un ratio bajo no garantiza seguridad. Lo que determina el riesgo real es la combinación entre el nivel de deuda, la profundidad del mercado que la financia y el margen político disponible para ajustarla, no solo la cifra en sí.
Si el propio FMI reconoce que hay un consenso amplio sobre la necesidad de actuar, pero que los gobiernos no están tomando medidas suficientes, ¿qué tendría que ocurrir para que ese consenso se traduzca en decisiones reales antes de que llegue 2029?
— La Forja Global
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Fuentes y nivel de confianza
La previsión de que la deuda pública mundial supere el 100% del PIB en 2029, el nivel más alto desde 1948, el riesgo del 124% con un 5% de probabilidad y la lista de países del G20 con deuda superior al 100% (o cerca) proceden del Monitor Fiscal del FMI de octubre de 2025 y de las declaraciones de su director, Vitor Gaspar, en la rueda de prensa del 15 de octubre de 2025 (fuente primaria: imf.org y meetings.imf.org). Los 55 países en dificultades de deuda o en alto riesgo también proceden de ese informe. Las declaraciones de Kristalina Georgieva del 20 de septiembre de 2026 en el Foro Económico de Catar, incluido el adelanto de dos años en la previsión y su atribución al aumento de deuda en EE. UU. y China, proceden de la cobertura de Bloomberg Línea y La Jornada, que citan directamente sus palabras. Confianza alta en el conjunto: son declaraciones y documentos oficiales del propio FMI, coincidentes entre las fuentes primaria (octubre de 2025) y la más reciente (septiembre de 2026).

