🇪🇸 El riesgo que no aparece en el análisis de riesgos

Si le pides a la mayoría de empresarios españoles que listen los cinco principales riesgos de su negocio, obtendrás respuestas predecibles: competencia, costes laborales, regulación, digitalización, acceso a financiación.

El cambio climático no aparecerá en la lista de casi ninguno.

No porque no sea un riesgo real. Sino porque la mayoría de empresas no tienen un marco para pensar el cambio climático como riesgo financiero — lo piensan como problema medioambiental, como cuestión de responsabilidad social corporativa, o como algo que afecta a otros sectores en otros países.

Los datos dicen algo diferente.

El Banco Central Europeo publicó en 2021 su primer análisis de riesgo climático para el sector financiero europeo. La conclusión fue que los riesgos financieros derivados del cambio climático son sistémicos, concretos y ya están materializándose — no son un riesgo futuro sino un riesgo presente.

Y España, por su posición geográfica y su estructura económica, está entre los países europeos más expuestos a esos riesgos.

🇬🇧 The risk that doesn't appear in risk analysis

If you ask most Spanish business owners to list their five main business risks, you'll get predictable answers: competition, labor costs, regulation, digitalization, access to financing.

Climate change won't appear on almost anyone's list.

Not because it's not a real risk. But because most companies don't have a framework for thinking about climate change as a financial risk — they think of it as an environmental problem, a corporate social responsibility issue, or something affecting other sectors in other countries.

The data say something different.

The European Central Bank published in 2021 its first climate risk analysis for the European financial sector. The conclusion was that financial risks derived from climate change are systemic, concrete, and already materializing — they're not a future risk but a present one.

And Spain, due to its geographic position and economic structure, is among the European countries most exposed to those risks.

🇪🇸 Los cuatro canales por los que el cambio climático ya afecta a las pymes españolas

Primera canal — El coste de los seguros.

Las aseguradoras son las primeras en incorporar el riesgo climático a sus modelos de negocio — porque son quienes pagan cuando el riesgo se materializa.

En España, las primas de seguros agrarios han subido entre un 15% y un 35% en los últimos cinco años en las regiones con mayor exposición a sequía e inundaciones. Las primas de seguro de hogar en zonas de riesgo de inundación han subido de forma similar. Las primas de seguros industriales para empresas en zonas costeras o de riesgo de incendio forestal están siguiendo la misma tendencia.

La Unión Española de Entidades Aseguradoras documentó que los daños por fenómenos meteorológicos extremos en España superaron los 1.200 millones de euros en 2023 — el año más caro en la historia reciente hasta que la DANA de Valencia de noviembre de 2024 elevó esa cifra de forma dramática.

Para una pyme con instalaciones en zonas de riesgo, el incremento de las primas de seguro es un coste directo e inmediato que ya está materializándose — independientemente de que el empresario piense o no en términos de cambio climático.

Segundo canal — Interrupciones de cadena de suministro.

La economía global está interconectada de formas que hacen que los eventos climáticos en un punto del planeta afecten a empresas en puntos completamente distintos.

Las inundaciones en el norte de Italia en 2023 interrumpieron la cadena de suministro de componentes para la industria auxiliar del automóvil en España durante semanas. La sequía en el Rin en 2022 — que bajó el nivel del río hasta hacer imposible la navegación comercial — afectó al transporte de materias primas para industrias alemanas que abastecen a empresas españolas.

La DANA de Valencia de noviembre de 2024 interrumpió directamente actividad económica en una de las regiones más productivas de España — con daños en infraestructuras, instalaciones industriales y redes logísticas que tardaron semanas en recuperarse.

Para una pyme que depende de proveedores con concentración geográfica en zonas de riesgo climático, la interrupción de suministro es un riesgo operativo concreto que debería aparecer en el análisis de riesgos.

Tercer canal — Pérdida de productividad por calor.

España es el país europeo que más está experimentando el incremento de temperaturas extremas en términos de días con más de 40 grados y de duración de las olas de calor.

La investigación sobre el impacto del calor en la productividad laboral es consistente: por encima de 33 grados de temperatura efectiva — la combinación de temperatura y humedad que determina el estrés térmico — la productividad de los trabajadores que realizan esfuerzo físico cae entre un 10% y un 30%. Por encima de 38 grados, el rendimiento cognitivo también se ve afectado significativamente.

En sectores como la construcción, la agricultura, la logística o el comercio, los meses de verano ya implican limitaciones operativas reales por temperatura. Y la extensión del período de calor extremo — que en muchas regiones españolas dura ya desde junio hasta octubre — amplía el período de impacto.

El Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo ha reforzado significativamente en los últimos años la normativa sobre trabajo en condiciones de calor extremo — lo que convierte el riesgo en obligación legal además de en coste operativo.

Cuarto canal — Nuevas obligaciones regulatorias.

La Unión Europea está construyendo el marco regulatorio más ambicioso del mundo en materia de sostenibilidad empresarial. Para las pymes, esto se está traduciendo en nuevas obligaciones que tienen costes reales.

La Directiva CSRD — Corporate Sustainability Reporting Directive — exige que las empresas de más de 250 empleados publiquen informes detallados sobre sus riesgos e impactos climáticos desde 2025, y que las de más de 10 empleados lo hagan desde 2026. Las pymes que suministran a grandes empresas sujetas a CSRD recibirán presión para proporcionar datos sobre su huella de carbono y sus riesgos climáticos — porque las grandes empresas necesitan esos datos para sus propios informes.

El mecanismo de ajuste en frontera de carbono — CBAM — está empezando a aplicarse a las importaciones de ciertos productos intensivos en carbono. Para las empresas españolas que importan o compiten con importaciones de acero, cemento, aluminio, fertilizantes o electricidad de países con menor precio del carbono, esto representa un cambio en la estructura de costes competitivos.

🇬🇧 The four channels through which climate change already affects Spanish SMEs

First channel — Insurance costs.

Insurers are the first to incorporate climate risk into their business models — because they're the ones who pay when risk materializes.

In Spain, agricultural insurance premiums have risen between 15% and 35% over the last five years in regions with greatest exposure to drought and flooding. Home insurance premiums in flood-risk zones have risen similarly. Industrial insurance premiums for companies in coastal or wildfire-risk zones are following the same trend.

The Spanish Union of Insurance Entities documented that damages from extreme weather events in Spain exceeded €1,200 million in 2023 — the most expensive year in recent history until Valencia's DANA of November 2024 dramatically elevated that figure.

For an SME with facilities in risk zones, the premium increase is a direct and immediate cost already materializing — regardless of whether the business owner thinks in terms of climate change or not.

Second channel — Supply chain disruptions.

The global economy is interconnected in ways that make climate events at one point on the planet affect companies at completely different points.

Flooding in northern Italy in 2023 disrupted the automotive component supply chain for Spain's automotive auxiliary industry for weeks. The 2022 Rhine drought — which lowered the river level until commercial navigation was impossible — affected raw material transport for German industries supplying Spanish companies.

Valencia's DANA of November 2024 directly disrupted economic activity in one of Spain's most productive regions — with infrastructure, industrial facility, and logistics network damage taking weeks to recover.

For an SME depending on suppliers geographically concentrated in climate-risk zones, supply disruption is a concrete operational risk that should appear in risk analysis.

Third channel — Heat-related productivity loss.

Spain is the European country most experiencing extreme temperature increases in terms of days above 40 degrees and heatwave duration.

Research on heat's impact on labor productivity is consistent: above 33 degrees of effective temperature — the combination of temperature and humidity determining thermal stress — productivity of workers performing physical effort falls between 10% and 30%. Above 38 degrees, cognitive performance is also significantly affected.

In sectors like construction, agriculture, logistics, or retail, summer months already imply real operational limitations due to temperature. And the extension of the extreme heat period — which in many Spanish regions now lasts from June to October — extends the impact period.

Spain's National Institute of Safety and Health at Work has significantly strengthened regulations on work in extreme heat conditions in recent years — making the risk a legal obligation as well as an operational cost.

Fourth channel — New regulatory obligations.

The European Union is building the world's most ambitious regulatory framework on business sustainability. For SMEs, this is translating into new obligations with real costs.

The CSRD directive — Corporate Sustainability Reporting Directive — requires companies with more than 250 employees to publish detailed reports on their climate risks and impacts from 2025, and those with more than 10 employees to do so from 2026. SMEs supplying large companies subject to CSRD will receive pressure to provide data on their carbon footprint and climate risks — because large companies need that data for their own reports.

The Carbon Border Adjustment Mechanism — CBAM — is beginning to apply to imports of certain carbon-intensive products. For Spanish companies importing or competing with imports of steel, cement, aluminum, fertilizers, or electricity from countries with lower carbon pricing, this represents a change in the competitive cost structure.

🇪🇸 Por qué las pymes no lo están viendo

Hay tres razones estructurales por las que el riesgo climático no aparece en el análisis de riesgos de la mayoría de pymes españolas.

Primera razón — El horizonte temporal.
El análisis de riesgos de una pyme típica tiene un horizonte de 1 a 3 años. El cambio climático se presenta frecuentemente como un riesgo a 10, 20 o 50 años. Pero los cuatro canales descritos arriba ya están produciendo costes en el presente — el incremento de seguros, las interrupciones de suministro, la pérdida de productividad por calor y las nuevas obligaciones regulatorias son riesgos presentes, no futuros.

Segunda razón — La falta de marco conceptual.
Los empresarios tienen marcos conceptuales para pensar en riesgos de mercado, operacionales y financieros — porque llevan décadas trabajando con ellos. No tienen un marco equivalente para el riesgo climático porque no ha formado parte de la formación empresarial tradicional ni de las herramientas de gestión que usan habitualmente.

Tercera razón — La invisibilidad de la cadena de transmisión.
Cuando sube la prima del seguro, el empresario ve un coste más alto pero no necesariamente lo atribuye al cambio climático. Cuando un proveedor falla por una inundación, el empresario gestiona la incidencia pero no necesariamente la registra como riesgo climático en su análisis. La cadena de transmisión entre el cambio climático y el coste empresarial concreto es larga y tiene muchos eslabones intermedios que ocultan la causa raíz.

🇬🇧 Why SMEs aren't seeing it

There are three structural reasons why climate risk doesn't appear in most Spanish SMEs' risk analysis.

First reason — Time horizon.
A typical SME's risk analysis has a 1 to 3-year horizon. Climate change is frequently presented as a 10, 20, or 50-year risk. But the four channels described above are already producing costs in the present — insurance increases, supply disruptions, heat productivity losses, and new regulatory obligations are present risks, not future ones.

Second reason — Lack of conceptual framework.
Business owners have conceptual frameworks for thinking about market, operational, and financial risks — because they've been working with them for decades. They don't have an equivalent framework for climate risk because it hasn't been part of traditional business education or the management tools they habitually use.

Third reason — Invisibility of the transmission chain.
When insurance premiums rise, the business owner sees a higher cost but doesn't necessarily attribute it to climate change. When a supplier fails due to flooding, the business owner manages the incident but doesn't necessarily record it as climate risk in their analysis. The transmission chain between climate change and concrete business cost is long with many intermediate links that obscure the root cause.

🇪🇸 Lo que puedes hacer ahora mismo

Incorporar el riesgo climático al análisis de riesgos de una pyme no requiere contratar un consultor de sostenibilidad ni publicar un informe de triple impacto. Requiere hacerse cuatro preguntas concretas.

Primera pregunta — ¿Tengo instalaciones, proveedores o clientes en zonas de riesgo climático identificado?
El Ministerio para la Transición Ecológica publica mapas de riesgo de inundación, sequía e incendio forestal para todo el territorio español. Si tus instalaciones o las de tus proveedores clave están en zonas de riesgo alto o muy alto, tienes una exposición concreta que debería aparecer en tu análisis de riesgos.

Segunda pregunta — ¿Cómo afectaría una interrupción de 2-4 semanas en mi cadena de suministro a mi operación?
Esta es la pregunta de resiliencia básica que el cambio climático hace más urgente. Si la respuesta es "sería catastrófico", tienes una concentración de riesgo que merece diversificación de proveedores o stocks de seguridad.

Tercera pregunta — ¿Cuánto me está costando ya el calor en términos de productividad, energía y regulación laboral?
Cuantificar el coste actual del calor en tu operación permite tomar decisiones de inversión informadas — en climatización, en cambios de horario, en EPIs adecuados — con un análisis de retorno real.

Cuarta pregunta — ¿Alguno de mis clientes grandes me va a pedir datos sobre mi huella de carbono en los próximos dos años?
Si la respuesta es probablemente sí — porque ese cliente está sujeto a CSRD u otras obligaciones de reporting — tienes un incentivo de negocio concreto para empezar a medir tu huella ahora, antes de que te lo exijan con urgencia.

🇬🇧 What you can do right now

Incorporating climate risk into an SME's risk analysis doesn't require hiring a sustainability consultant or publishing a triple impact report. It requires asking four concrete questions.

First question — Do I have facilities, suppliers, or clients in identified climate-risk zones?
Spain's Ministry for Ecological Transition publishes flooding, drought, and wildfire risk maps for the entire Spanish territory. If your facilities or those of your key suppliers are in high or very high-risk zones, you have a concrete exposure that should appear in your risk analysis.

Second question — How would a 2-4 week interruption in my supply chain affect my operation?
This is the basic resilience question that climate change makes more urgent. If the answer is "it would be catastrophic," you have a risk concentration that merits supplier diversification or safety stocks.

Third question — How much is heat already costing me in terms of productivity, energy, and labor regulation?
Quantifying the current cost of heat in your operation allows informed investment decisions — in air conditioning, in schedule changes, in appropriate PPE — with a real return analysis.

Fourth question — Will any of my large clients ask me for carbon footprint data in the next two years?
If the answer is probably yes — because that client is subject to CSRD or other reporting obligations — you have a concrete business incentive to start measuring your footprint now, before they demand it urgently.

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