En 1957, el ingeniero químico suizo Marc Chavannes se acercó al ingeniero mecánico Alfred Fielding con una idea muy concreta: crear un papel pintado texturizado y aislante sellando dos láminas de plástico entre sí, de forma que quedara aire atrapado en pequeños bolsillos. Para probarlo, usaron dos cortinas de ducha. El resultado —una lámina transparente cubierta de burbujas de aire regularmente espaciadas— no se parecía en nada a un papel pintado convencional, y el mercado del hogar lo rechazó sin contemplaciones.
Fielding y Chavannes no se rindieron con el primer fracaso. Intentaron un segundo uso: aislamiento térmico para invernaderos, aprovechando que las burbujas de aire podían, en teoría, ayudar a regular la temperatura de las plantas. Esa segunda apuesta también fracasó — funcionaba, pero no lo suficientemente bien como para competir con los materiales de aislamiento ya existentes. En 1960, sin un mercado claro para su invento, los dos ingenieros fundaron de todos modos una empresa, Sealed Air Corporation, y registraron la patente del proceso de fabricación. Durante un año más, el producto se quedó sin propósito definido: claramente interesante, claramente útil de alguna manera, pero sin un hogar obvio en ningún catálogo comercial.
El punto de inflexión llegó por una vía completamente distinta a la que habían imaginado. En octubre de 1959, IBM anunció el lanzamiento de su nuevo ordenador 1401 —una máquina considerada el "Ford Modelo T" de la industria informática por su relativa asequibilidad y popularidad—, y necesitaba una forma de proteger ese equipo frágil y caro durante el transporte. Frederick Bowers, responsable de marketing de Sealed Air, vio la conexión que nadie más había visto: si el material podía atrapar aire de forma regular y controlada, también podía absorber impactos. Le propuso la idea a IBM. Funcionó de inmediato. Según Chad Stephens, vicepresidente de innovación de Sealed Air, citado por Smithsonian Magazine: "fue la respuesta a los problemas de IBM — podían enviar sus ordenadores sin que se dañaran".
A partir de ahí, el material sustituyó de forma progresiva al periódico, el serrín y el pelo de caballo que se usaban hasta entonces para proteger mercancía frágil en el transporte —además de ser mucho menos sucio de manejar—. A mediados de los años 60 ya era un estándar del sector logístico. Pero el verdadero salto de escala llegó más tarde, con un cambio de liderazgo: cuando T.J. Dermot Dunphy asumió como consejero delegado en 1971, la facturación anual de Sealed Air pasó de 5 millones de dólares a 4.500 millones. Fielding y Chavannes, según el propio Dunphy, "eran un visionario y un ingeniero de primera — pero ninguno de los dos quería dirigir la empresa. Solo querían trabajar en sus inventos". Hoy Sealed Air es una compañía del Fortune 500 presente en 122 países, y su producto sigue vendiéndose bajo el mismo nombre con el que se registró hace más de sesenta años.
— La Forja Global
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Fuentes : El origen del producto como intento de papel pintado texturizado (1957, Fielding y Chavannes, uso de cortinas de ducha), el fracaso como aislante de invernadero, la fundación de Sealed Air en 1960, y el pivote hacia el embalaje de IBM en 1959-1961 están confirmados de forma coincidente por Smithsonian Magazine, Wikipedia (Bubble Wrap brand), Ernest Packaging Solutions y H.W. Fielding (archivo familiar de Alfred Fielding). La cita textual de Chad Stephens procede directamente de Smithsonian Magazine. El crecimiento de facturación bajo Dunphy (de 5 a 4.500 millones de dólares) y su cita textual proceden de la misma fuente. Nivel de confianza alto, al coincidir todos los detalles centrales entre múltiples fuentes independientes, incluyendo el archivo histórico oficial vinculado a la familia del propio inventor.

