En 1961 alguien propuso la idea en una conversación informal. Once años después, en 1972, dos empresas de Kalundborg —una ciudad portuaria danesa que la mayoría de europeos no sabría situar en un mapa— firmaron un acuerdo para conectar tuberías e intercambiar su excedente de gas. No competían entre sí, así que no había nada que ocultarse, y esa confianza inicial es, según la propia organización que gestiona el proyecto hoy, la razón por la que la red creció durante décadas en lugar de disolverse.
Lo que empezó como dos empresas compartiendo un excedente de gas se convirtió en la primera simbiosis industrial del mundo. Hoy son 17 empresas públicas y privadas —entre ellas Novo Nordisk, el mayor productor de insulina del planeta; Novonesis, el mayor productor de enzimas del mundo; Ørsted, propietaria de la central eléctrica más grande de Dinamarca; y una refinería que hoy pertenece a Equinor— conectadas por más de 25 o 30 flujos distintos de agua, energía y materiales, según las fuentes. El principio es simple de explicar y raro de ver en la práctica: el residuo de una empresa se convierte en la materia prima de la siguiente.
Los números, aunque varían algo según el año y la fuente que los mida, apuntan todos en la misma dirección: la red ahorra unos 4 millones de metros cúbicos de agua subterránea al año, sustituyéndola por agua superficial reutilizada, y recicla del orden de 62.000 toneladas de materiales residuales. En emisiones, las estimaciones oscilan entre 275.000 y 635.000 toneladas de CO2 evitadas al año dependiendo de la fuente y el momento de la medición — una horquilla amplia, pero ninguna cifra de esa lista es pequeña para un municipio de 17.000 habitantes. Desde 2015, la propia organización calcula una reducción del 80% en sus emisiones de CO2 a través de la simbiosis, con el objetivo declarado de alcanzar la neutralidad de carbono en la próxima década.
La red no se diseñó desde un despacho de Bruselas ni de Copenhague. Se institucionalizó en 1996, veinticuatro años después de su primer acuerdo, cuando las propias empresas decidieron crear un centro para documentar lo que habían construido y ayudar a que otros lo replicaran. Ese es, quizás, el dato más incómodo de toda la historia: el modelo llevaba más de dos décadas funcionando en la práctica antes de que nadie sintiera la necesidad de explicarlo formalmente.
— La Forja Global
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Fuentes : El origen del acuerdo (propuesta en 1961, primer intercambio de gas en 1972) y la lista de empresas participantes están confirmados de forma coincidente por Kalundborg Symbiosis (fuente oficial, symbiosis.dk), la Comisión Europea (European Circular Economy Stakeholder Platform) y Wikipedia (Kalundborg Eco-industrial Park). Las cifras de ahorro de agua (4 millones de m3/año) y materiales reciclados (62.000 toneladas) proceden de AIVP, citando datos de la propia organización. Las cifras de CO2 evitado difieren entre fuentes (275.000 t según European Cluster Collaboration Platform; 586.000 t según AIVP; 635.000 t según Council Fire), por lo que se presenta como rango en lugar de cifra única. La institucionalización en 1996 está confirmada por el Observatorio de Simbiosis Industrial de la Comunitat Valenciana. Nivel de confianza alto en la historia y estructura del proyecto; nivel de confianza medio en la cifra exacta de CO2, al existir variación entre fuentes.

