España cerrará 2025 liderando el crecimiento entre las grandes economías de la zona euro, con un avance del PIB cercano al 3% anual frente al 1,3% de toda la eurozona, según el FMI y BBVA Research. El paro ha bajado al 10,5%, un nivel que no se veía desde 2008. Son los titulares que ocupan las portadas. El dato que no suele acompañarlos es este: el PIB por persona ocupada sigue tres décimas por debajo de su nivel de 2019, mientras que el PIB per cápita ya está 5,6 puntos por encima. España está más rica en conjunto, pero cada trabajador, de media, no produce más que hace seis años.
El mecanismo detrás de esa paradoja tiene nombre técnico: crecimiento extensivo frente a crecimiento intensivo. En 2025 se crearon 567.200 empleos de media, un 2,6% más. Es una cifra buena para el paro y mala para la productividad, porque significa que la economía está creciendo sumando más gente trabajando, no produciendo más por cada persona que ya trabaja. La productividad por hora apenas ha subido un 3% desde 2019. Por ocupado equivalente a tiempo completo, sigue estancada o por debajo. BBVA Research lo resume sin rodeos: España "está creciendo de forma más extensiva que intensiva" desde 2022.
Esta tensión no es nueva, aunque suene a diagnóstico de esta semana. En 1848, el economista francés Frédéric Bastiat publicó un ensayo titulado simplemente "El Estado", en el que advertía que una sociedad puede parecer que crece y prospera mientras en realidad solo está redistribuyendo trabajo ajeno sin generar riqueza nueva. Su frase más citada —"el Estado es la gran ficción a través de la cual todo el mundo se esfuerza por vivir a expensas de todo el mundo"— nació precisamente de un debate sobre empleo público y subsidios que crecían más rápido que la capacidad productiva real del país. Bastiat no hablaba de España en 2026, pero el mecanismo que describía —más actividad aparente sin más producción real por persona— es exactamente el que hoy miden BBVA Research y Fedea con otro nombre.
Hay un tercer factor que conecta con esa misma fragilidad estructural: el turismo, uno de los sectores de menor productividad por trabajador de la economía española, depende en buena parte de un solo país. Alemania representó el 12,3% del gasto turístico extranjero en España en el primer trimestre de 2025, el segundo mercado emisor después de Reino Unido. Si la economía alemana —que lleva años con crecimiento débil— se resiente con fuerza, uno de los pilares que sostiene las cifras de empleo español recibiría el golpe directamente en el sector que menos ayuda a resolver el problema de fondo: producir más por trabajador, no solo emplear a más trabajadores.
Nada de esto significa que el crecimiento actual sea falso. El paro real ha bajado, la gente tiene trabajo que antes no tenía. Pero un modelo que crece sumando personas tiene un límite natural: en algún momento se agota la gente disponible para emplear, igual que en su día se agotó la mano de obra tras la Peste Negra y cambió toda la economía europea. La pregunta que nadie responde con datos: ¿qué pasa cuando España deje de poder crecer sumando trabajadores, y todavía no haya resuelto cuánto produce cada uno de ellos?
— La Forja Global
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Fuentes : Los datos de crecimiento del PIB, la tasa de paro y la comparación con la eurozona provienen de BBVA Research ("España: crece más que Europa, pero su productividad sigue siendo un reto"). La cifra de PIB por ocupado tres décimas por debajo de 2019, el dato de empleo creado en 2025 y el diagnóstico de crecimiento extensivo frente a intensivo están confirmados directamente por BBVA Research ("Del boom del empleo al salto necesario en productividad" y "Productividad y reasignación de recursos: un desafío estructural"). El dato de gasto turístico alemán (12,3% del total) proviene del Ministerio de Industria y Turismo, nota de prensa FRONTUR-EGATUR del primer trimestre de 2025. La cita y el contexto histórico de Bastiat están confirmados de forma coincidente por Wikiquote, el Cato Institute y la traducción de su ensayo "El Estado" alojada en bastiat.org — con una corrección de transparencia: el ensayo se publicó originalmente el 25 de septiembre de 1848 en el Journal des Débats, no en 1850 como aparecía en una nota interna previa; 1850 es el año de la muerte de Bastiat, no el de esta publicación. Nivel de confianza alto en todos los datos citados.

