En agosto de este año, Mario Draghi volvió a la carga. Junto al cofundador de Stripe, Patrick Collison, lanzó el Rhine Group, un foro que reúne a 55 economistas, empresarios y ex responsables políticos con un diagnóstico incómodo escrito en la primera línea de su manifiesto: de las cincuenta mayores empresas tecnológicas del mundo, solo cuatro son europeas. Dos años antes, el propio Draghi ya había advertido de esto mismo en su informe sobre competitividad, encargado por la Comisión Europea. Lo que revela el seguimiento independiente de ese informe es que la brecha no se ha cerrado: según el Observatorio Draghi del European Policy Innovation Council, solo 60 de las 383 recomendaciones auditadas —un 15,7%— estaban plenamente implementadas a mediados de este año, con un avance de apenas 0,6 puntos porcentuales en el último semestre.
La autosuficiencia no se mide igual en toda la Unión. En inversión en I+D, la media europea ronda el 2,2-2,26% del PIB, pero solo seis países la superan ampliamente el umbral del 3%: Suecia, Bélgica, Austria, Finlandia, Alemania y Dinamarca. España, en cambio, cerró 2024 —el último dato definitivo del INE, publicado en noviembre de 2025— en el 1,50% del PIB, muy por debajo de su propio objetivo estratégico para 2027 y de la media de la UE. Para poner el contraste en perspectiva: Corea del Sur, fuera de Europa, invierte el 4,96% de su PIB en I+D, más del triple que España.
En semiconductores, la distancia entre el objetivo y la realidad es todavía más nítida. La Ley de Chips europea, con 43.000 millones de euros movilizados desde 2023, se fijó como meta duplicar la cuota europea de producción mundial, del 10% al 20%, para 2030. El Tribunal de Cuentas Europeo —el propio organismo auditor de la UE— publicó a finales de 2025 un informe que corta por lo sano: la propia previsión de la Comisión Europea sitúa esa cuota en apenas el 11,7% para 2030, partiendo del 9,8% de 2022. Alcanzar el 20% real habría exigido, según el Tribunal, cuadruplicar la capacidad de producción actual. Los proyectos financiados hasta ahora se concentran, sobre todo, en Alemania, Francia e Italia — el resto de la Unión queda, de momento, fuera del mapa industrial de los chips.
Con las materias primas críticas, el punto de partida era aún más desigual. En 2023, antes de que entrara en vigor la Ley de Materias Primas Críticas, Europa dependía de China para el 98% de sus tierras raras, el 97% de su litio y el 93% de su magnesio. China controla hoy entre el 60% y el 70% de la minería mundial de tierras raras, y hasta el 90% de su procesamiento. La respuesta europea, en marcha desde 2025, son 60 proyectos estratégicos repartidos en 13 países miembros y 13 países terceros: la previsión oficial del Consejo Europeo es que la dependencia de un único país para la extracción de tierras raras baje del 95% al 42%, que la dependencia de galio caiga del 71% al 17%, y que en germanio la Unión pueda alcanzar independencia total de suministro para 2030.
La foto completa, país por país y sector por sector, deja una conclusión que ningún titular sobre "autonomía estratégica europea" suele incluir: Europa no avanza como bloque uniforme hacia la autosuficiencia, avanza a velocidades muy distintas según el país y según el sector — rápido en materias primas críticas, lento en semiconductores, y con una brecha de I+D entre el norte y el sur que ningún fondo europeo ha cerrado todavía. La pregunta que nadie responde con datos: si media Europa invierte como Corea del Sur y la otra media invierte como España, ¿de qué sirve hablar de "la autosuficiencia europea" como si fuera un único proyecto, y no veintisiete proyectos nacionales avanzando a ritmos completamente distintos?
— La Forja Global
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Fuentes : La cita del manifiesto del Rhine Group ("solo cuatro de las cincuenta mayores empresas tecnológicas del mundo son europeas") está confirmada directamente en la web oficial del propio Rhine Group (rhinegroup.eu) y coincide con Wikipedia, EU-Startups y Dealroom. El dato del Observatorio Draghi (60 de 383 recomendaciones, 15,7%) proviene de Il Foglio, citando directamente al European Policy Innovation Council. Los datos de gasto en I+D por país (España 1,50% del PIB en 2024, media UE 2,2-2,26%, seis países por encima del 3%, Corea del Sur 4,96%) están confirmados de forma coincidente por el INE (nota de prensa de noviembre de 2025), Bankinter y Tesify. Los datos de semiconductores (9,8% en 2022, previsión de 11,7% en 2030, objetivo original del 20%, 43.000 millones de euros de inversión) están confirmados por el informe oficial del Tribunal de Cuentas Europeo, con cobertura coincidente en The Register y Flexciton. Los datos de materias primas críticas (dependencia del 98%/97%/93% de China en 2023; objetivo de reducir la dependencia de tierras raras del 95% al 42%; galio del 71% al 17%; 60 proyectos estratégicos en 13+13 países) provienen directamente de la web oficial del Consejo Europeo (consilium.europa.eu). Nivel de confianza alto en todos los datos citados, al proceder de fuentes oficiales (Comisión Europea, Consejo Europeo, Tribunal de Cuentas, INE) o de la fuente primaria directa (manifiesto del propio Rhine Group).

