Émile Durkheim, considerado uno de los padres fundadores de la sociología moderna, introdujo el concepto de anomia en su obra La división del trabajo social (1893), y lo desarrolló más a fondo en su estudio sobre El suicidio (1897). Durkheim la describió como un estado en el que la falta de normas claras y compartidas hace inestables las relaciones dentro de un grupo, impidiendo su integración cordial. Medio siglo después, el sociólogo estadounidense Robert K. Merton retomó y afinó el concepto en su obra Teoría social y estructura social (1957), definiéndolo con una precisión que se ha convertido en la referencia estándar: la anomia aparece cuando los objetivos culturales de una sociedad —lo que se supone que hay que conseguir— y las oportunidades reales de acceder a los medios legítimos para lograrlo se desconectan entre sí.

Dicho de forma más directa: una sociedad puede decirle a sus miembros "para tener éxito, hay que ser honesto, trabajador y respetar las normas" — y al mismo tiempo, en la práctica, hacer que ese camino honesto casi nunca lleve al éxito que promete. Cuando eso ocurre de forma sostenida, Durkheim y Merton documentaron que las personas no necesariamente abandonan el objetivo (seguir queriendo el éxito, el reconocimiento, la estabilidad) sino que empiezan a abandonar los medios legítimos para conseguirlo, buscando atajos, desconectándose del sistema de normas, o cayendo en comportamientos que la propia sociedad clasifica como desviados.

Un concepto relacionado, pero de origen distinto, ayuda a entender qué solía sostener la cohesión social antes de que apareciera esta desconexión: los ritos de paso. El antropólogo francés Arnold van Gennep publicó en 1909 la obra que dio nombre a este fenómeno, tras identificar que, más allá de las diferencias entre culturas y religiones, prácticamente todas las sociedades humanas organizan los grandes cambios de la vida —nacimiento, llegada a la edad adulta, matrimonio, muerte— siguiendo el mismo esquema estructural en tres fases: separación del estado anterior, un período intermedio de transición, y reincorporación a la comunidad con un nuevo estatus reconocido por todos.

Décadas más tarde, el antropólogo británico Victor Turner amplió esta idea con un concepto adicional: la liminalidad, ese estado intermedio e incómodo en el que una persona ya no pertenece a su estatus anterior pero todavía no ha sido reconocida en el nuevo. Turner observó que, precisamente en ese espacio ambiguo, surge lo que llamó communitas: una experiencia temporal de igualdad y fraternidad entre quienes atraviesan juntos la misma transición — algo que él documentó, por ejemplo, en grupos de jóvenes durante el servicio militar o en peregrinaciones religiosas colectivas.

Lo que conecta ambos conceptos, verificados de forma independiente y con casi 120 años de estudio académico detrás, es una idea concreta: las sociedades tradicionales resolvían buena parte de la tensión que describe la anomia —ese desajuste entre lo que se promete y lo que realmente se puede alcanzar— a través de rituales compartidos que marcaban con claridad cuándo una persona había cambiado de estatus, y que además generaban vínculo comunitario real en el proceso. Cuando esos ritos compartidos se debilitan o desaparecen —algo que varios sociólogos han documentado en sociedades industrializadas y postindustriales durante el último siglo—, el terreno queda más abonado para que la desconexión entre objetivos y medios, la anomia, se manifieste con más fuerza, sin el amortiguador social que antes ofrecían esas transiciones ritualizadas.

Fuentes y nivel de confianza: El origen y desarrollo del concepto de anomia en Durkheim (1893, 1897) y su ampliación por Merton (1957) están confirmados de forma coincidente por UNIR, Wikipedia y el artículo académico de la Universidad Iberoamericana (Redalyc). El origen de los ritos de paso en la obra de Van Gennep (1909) y la ampliación posterior de Victor Turner (liminalidad, communitas) están confirmados por Alianza Editorial, la Sociedad Española de Antropología y Tradiciones Populares, y fuentes académicas adicionales coincidentes. La conexión entre ambos conceptos como explicación conjunta de la cohesión social es una lectura editorial de La Forja Global, no una tesis formal conjunta de ninguno de los autores citados.

— La Forja Global

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