El viernes 4 de septiembre, la Oficina de Estadísticas Laborales de EE.UU. publicó que la economía creó 162.000 empleos en agosto, casi el triple de los 56.000 que esperaba el consenso de analistas. La tasa de paro se mantuvo en el 4,1%. Y hay más: las cifras de junio y julio, que habían mostrado un mercado laboral debilitándose —incluida una caída de 23.000 empleos en julio que analizamos en esta misma newsletter hace unos días—, se revisaron al alza en conjunto en 55.000 puestos. Julio pasó de una contracción de 23.000 a una ganancia de 21.000. El "bache" que parecía confirmar un enfriamiento real resultó, con los datos definitivos, mucho más suave de lo que parecía en su momento.

El mecanismo que explica el giro no es solo estadístico, es institucional. Kevin Warsh, el nuevo presidente de la Reserva Federal, llegó al cargo con un mensaje centrado en un dato que repitió 25 veces en un solo discurso: inflación. El índice de precios PCE subyacente —el que más vigila la Fed— sigue en el 3,3% interanual, muy por encima del objetivo del 2%. En la reunión de julio, tres presidentes regionales con voto en el FOMC (Hammack, Kashkari y Logan) votaron en contra de mantener los tipos: querían subirlos 25 puntos básicos ya. Fue la primera disidencia hawkish del mandato de Warsh, con un resultado de 9 a 3. Y en las proyecciones publicadas ese mismo día, la mediana de expectativas de tipos para fin de año saltó del 3,4% al 3,8% — es decir, el propio comité empezó a anticipar una subida, no una bajada.

La implicación es directa: con el empleo sorprendiendo al alza y la inflación sin ceder, la Fed ya no tiene el argumento del mercado laboral débil para justificar un recorte. Según la herramienta CME FedWatch, la probabilidad de una subida de 25 puntos básicos en la reunión del 15-16 de septiembre ha llegado a superar el 60% tras conocerse el dato de empleo, mientras que la probabilidad de un recorte se sitúa prácticamente en cero. Hace apenas un mes, la conversación era la contraria: la regla de Sahm activada en julio y dos meses seguidos de deterioro laboral hacían pensar en un recorte casi descontado. Ese escenario se ha borrado del mapa en cuestión de semanas.

Hay además una tensión política de fondo que no ayuda a simplificar el cuadro: el presidente Trump ha presionado públicamente a la Fed para que baje los tipos, llegando a amenazar con frenar acuerdos comerciales si no lo hace, justo cuando los datos apuntan en la dirección contraria a la que él pide. Goldman Sachs, por su parte, sigue pensando que una subida es "poco probable" aunque reconoce que la posibilidad ha crecido más de lo que esperaban hace solo dos meses. Ninguna de las dos posturas —la de quien pide bajar tipos por motivos políticos y la de quien los quiere subir por motivos de inflación— tiene ahora mismo todos los datos a su favor.

La pregunta que nadie responde con certeza: si el mercado ha sido capaz de pasar de descontar un recorte casi seguro a apostar por una subida en menos de cuatro semanas, ¿cuánto puede fiarse cualquiera de las probabilidades que hoy mismo está descontando para la reunión del 16 de septiembre?

— La Forja Global

#GeopolíticaYDinero #Fed #EstadosUnidos #LaForjaGlobal

Fuentes: El dato de empleo de agosto (162.000 puestos, paro estable en 4,1%) y las revisiones de junio y julio están confirmados de forma coincidente por Quartz, Univision, TradingKey y Segundo Enfoque, todos citando directamente a la Oficina de Estadísticas Laborales de EE.UU. (BLS), con fecha de publicación 4 de septiembre de 2026. La votación 9-3 de julio, la identidad de los disidentes y el salto en el dot plot están confirmados por Rankia, citando fuentes de Bloomberg y Finect. Las fechas exactas del FOMC de septiembre (15-16, no el 17 como se indicó en una nota interna anterior) están confirmadas de forma coincidente por Ambito, MEXC y Raisin. Las probabilidades de subida de tipos post-dato de empleo provienen de Ambito (66%) y Benzinga España (60,2%), ambas citando la herramienta CME FedWatch, con ligeras diferencias entre fuentes por el momento exacto de la consulta. La postura de Goldman Sachs está confirmada por Bolsamania y Ecobolsa. Nivel de confianza alto en los datos ya publicados; las probabilidades de mercado son expectativas que cambian con cada nuevo dato, no un resultado confirmado.