En febrero de 2026, Cochrane publicó una revisión sistemática sobre el ayuno intermitente en personas con sobrepeso u obesidad, liderada por Luis Garegnani, del Centro Cochrane del Hospital Italiano de Buenos Aires. El equipo analizó 22 ensayos clínicos aleatorizados, con casi 2.000 personas adultas de Norteamérica, Europa, China, Australia y Sudamérica, y comparó distintas variantes del ayuno (en días alternos, periódico y con restricción horaria) frente al consejo dietético tradicional o frente a no hacer ninguna intervención estructurada.

La conclusión central, tal como la resume la propia Cochrane, fue directa: el ayuno intermitente no pareció tener un efecto clínicamente significativo sobre la pérdida de peso en comparación con los consejos alimentarios habituales o con no hacer nada. Un análisis independiente publicado en The BMJ, que examinó una evidencia más amplia de 99 estudios, llegó a una conclusión compatible: el ayuno intermitente sí puede ayudar a reducir peso, pero sus resultados no son radicalmente distintos de los de una dieta tradicional con menos calorías.

Aquí es donde conviene detenerse, porque el propio informe de Cochrane contiene un matiz que no siempre llega a los titulares. En un subgrupo de seis de los estudios analizados, el ayuno intermitente produjo una pérdida de peso aproximadamente un 3,4% mayor que la del grupo de control. Leonie Heilbronn, jefa del grupo de investigación de Obesidad y Metabolismo de la Universidad de Adelaida, señaló que ese resultado es clínicamente significativo en sí mismo: las directrices del NICE consideran relevante una pérdida del 3%, y las estadounidenses usan el 5% como referencia.

Es decir, la afirmación "no hay diferencia" y la afirmación "hay una diferencia clínicamente relevante en algunos estudios" conviven dentro de la misma revisión, según qué comparación se mire. Otra investigadora citada en la cobertura del estudio, la doctora Schürmann, pone el resultado en perspectiva: si el objetivo es perder una cantidad de peso grande, entre el 20% y el 30%, el ayuno intermitente no basta por sí solo. Su rango habitual de eficacia se sitúa entre el 3% y el 7%, una cifra modesta pero, según ella, todavía relevante para la salud.

Un análisis más reciente, de agosto de 2026, añade otro dato de interés práctico: al comparar directamente las distintas modalidades de ayuno entre sí, solo el ayuno en días alternos mostró una pequeña ventaja sobre la restricción calórica continua, de 1,29 kilogramos de media, y esa ventaja se concentró sobre todo en estudios de menos de 24 semanas. En los ensayos más largos, ninguna estrategia de ayuno demostró ser claramente superior a otra. Un ensayo publicado en el New England Journal of Medicine, con 139 participantes seguidos durante 12 meses, encontró una pérdida media de 8,0 kilogramos con restricción horaria de comidas frente a 6,3 kilogramos con solo restricción calórica, una diferencia que no fue estadísticamente significativa.

La lectura que se sostiene con los datos disponibles hoy no es ni que el ayuno intermitente sea un atajo metabólico milagroso, ni que sea inútil. Es un patrón de alimentación más entre varios, con una eficacia comparable a otras formas de crear un déficit calórico, cuya principal ventaja práctica parece ser que a algunas personas les resulta más fácil de mantener en el tiempo, porque simplifica la decisión de cuándo comer en lugar de exigir controlar cuánto se come en cada comida.

Si la ciencia más rigurosa disponible dice que el ayuno intermitente rinde más o menos lo mismo que cualquier dieta con las mismas calorías totales, ¿por qué sigue vendiéndose como un método distinto a todos los demás?

— La Forja Global

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Fuentes y nivel de confianza
La revisión Cochrane de Garegnani et al. (2026), su metodología (22 ensayos, casi 2.000 adultos) y su conclusión central proceden directamente de Cochrane Iberoamérica y de la publicación original (Cochrane Database Syst Rev, 16 de febrero de 2026). El análisis de The BMJ con 99 estudios procede de El Imparcial. El dato del 3,4% de diferencia en seis estudios y las declaraciones de Leonie Heilbronn y de la doctora Schürmann proceden de Univadis, que cita la propia publicación de Cochrane. El análisis de agosto de 2026 sobre la ventaja del ayuno en días alternos (1,29 kg) y el ensayo del New England Journal of Medicine (8,0 kg frente a 6,3 kg a 12 meses) proceden de CGM Nutrición. Confianza alta en el conjunto: la fuente central es una revisión Cochrane, el estándar más riguroso en evidencia médica, y las cifras coinciden entre varias coberturas independientes.